Procesados e información nutricional

La industria alimentaria promueve y financia estudios para confundir y engañar a los consumidores

La industria alimentaria promueve y financia estudios para confundir y engañar a los consumidores 1920 846 Richard Vera

La industria alimentaria se ha apropiado de estudios científicos para llevar a su terreno la nutrición en función de sus intereses, para así confundir a los consumidores. Este artículo pone de manifiesto los artificios de los que se valen estas empresas para engañar o hacer pensar al consumidor que sus productos son mejores de lo que en realidad son.

El progreso de la industria alimentaria hacia la elaboración de productos más sanos sigue siendo muy lento, lo que pone al descubierto que existe poco compromiso para mejorar la alimentación. Es más, la industria alimentaria parece la principal causante de perpetuar la demanda de alimentos ultraprocesados.

Pero ¿qué son los alimentos ultraprocesados?

Las bebidas y alimentos ultraprocesados se definen como productos con aditivos e ingredientes procesados industrialmente que se han descompuesto y modificado.

No son solo alimentos procesados con altos niveles de azúcar, sal y grasas, sino que también contienen ingredientes y aditivos que no son de uso común en la cocina casera; como sabores sintéticos, emulsionantes, aceites hidrogenados, etc. El papel de estos ingredientes suele ser: simular el sabor, textura o perfil nutricional de alimentos procesados mínimamente. También son diseñados para consumirlos fácil y rápidamente, promoviendo así su excesivo consumo.

Los productos ultraprocesados ahora representan casi la mitad de la ingesta alimentaria de algunos países desarrollados, con un consumo en rápido aumento en la mayoría de los demás países.

Estudios realizados en varios países sobre los efectos sobre la salud, han encontrado que una mayor ingesta de estos productos está asociada con el aumento de la incidencia de obesidad y algunas enfermedades crónicas. En países menos desarrollados, pueden incluso estar contribuyendo a múltiples formas de desnutrición.

La industria alimentaria legitima sus productos de forma engañosa

En 2015, el New York Times reveló que Coca Cola financiaba encubiertamente la Red Global del Balance Energético con sede en la Universidad de Colorado. Una red de investigación creada para promover el mensaje de que todas las calorías son iguales. Es decir, esta empresa estaba copiando y adaptando estrategias que han sido pioneras y perfeccionadas por el tabaco, el alcohol y empresas farmacéuticas para defender y promover sus productos.

Estas estrategias están diseñadas para producir e influir en el conocimiento científico y utilizarlo para evaluar, promover, legitimar y regular sus productos. Las industrias de alimentos ultraprocesados utilizan estas estrategias no solo para influir en el conocimiento nutricional de sus productos, sino también para dar forma a conceptos que enmarcan a los científicos y al público general sobre la comprensión de la comida y el cuerpo. Asimismo, pueden influir en la investigación nutricional a través de los tipos de estudios nutricionales que eligen no financiar, produciendo lo que podría llamarse sesgo de “no financiación”.

Corporaciones como Nestlé, Mars y Unilever han desarrollado sus propios sistemas de perfiles nutricionales, esperando claramente disuadir la elaboración de normas nutricionales independientes y obligatorias.

El Nutricionismo o Nutriente-centrismo

Las políticas y regulaciones actuales todavía se centran principalmente en nutrientes o ingredientes aislados, es una corriente denominada nutricionismo o nutriente-centrismo.

Mientras que los científicos especialistas en nutrición han cambiado su enfoque de los nutrientes a los alimentos, los patrones dietéticos y los entornos alimentarios; las industrias alimentarias, por su parte, han dado un paso adelante para convertirse en las principales promotoras y defensoras de este modelo centrado en nutrientes.

Lo hacen en parte por el peso de sus actividades de investigación científica y marketing que se centran en nutrientes o ingredientes individuales. Por tanto, continuamente dirigen y mantienen la atención del público en estos nutrientes y alimentos componentes.

Las empresas alimentarias venden sus productos como “altos” en proteínas, fibra, grasas omega 3 o antioxidantes, que implícitamente funcionan como declaraciones de propiedades saludables. Estas afirmaciones que nos venden están destinadas a producir lo que podemos llamar “beneficios imaginarios para la salud”, y mediante estas los consumidores formamos un vínculo entre nutrientes o componentes y sus beneficios para la salud. Es decir, incluir nutrientes “clave” es percibido como más saludable que comer alimentos completos; y nada más lejos de la realidad.

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En conclusión, la industria alimentaria pretende confundirnos, incluso engañarnos con sus estudios “científicos” basados en aspectos de dudosa procedencia; además de basarse en un modelo nutricional que se ha demostrado, a través de los especialistas en nutrición, que no es todo lo beneficioso que nos quieren hacer creer.

Si un producto te vende que lleva o está enriquecido con calcio, vitamina B12, potasio, omega 3 o similar, no es necesariamente saludable, así que es mejor huir de este tipo de alimentos procesados. Para estar sano es mejor comer alimentos completos y de verdad, aquellos precisamente que no necesitan anunciar sus nutrientes.

Si quieres que un experto te ayude a llevar una alimentación sana y adecuada haz clic aquí.

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Sanidad alerta del peligro para la salud de estas magdalenas

Sanidad alerta del peligro para la salud de estas magdalenas 643 362 Centro Obefis

Sanidad alerta del peligro para la salud de estas magdalenas y pide no consumirlas.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ha advertido de la presencia de leche no declarada en el etiquetado en magdalenas con maíz de la marca Diet Radisson, de 190 g y con fecha de consumo preferente en enero de 2020.

Como medida de precaución ha recomendado a aquellos consumidores alérgicos o intolerantes a la leche que pudieran tener el producto en sus hogares que se abstengan de consumirlo, aunque su consumo no comporta ningún riesgo para el resto de consumidores.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición tuvo conocimiento a través de la Red de Alerta Alimentaria Nacional de una notificación de alerta trasladada por las autoridades sanitarias de la Comunidad de Cataluña, relativa a la presencia de leche no declarada en el etiquetado de este producto, fabricado en Castilla y León y distribuido por una empresa de Cataluña a establecimientos de Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Islas Baleares, Madrid, Murcia, País Vasco y Valencia, así como a establecimientos de Portugal.

Sanidad ha procedido a informar de estos hechos a las autoridades competentes de las regiones afectadas. Recomiendan a los clientes afectados que devuelvan el producto al establecimiento donde lo compraron si no pueden comérselo. Al mismo tiempo la Aecosan indica que estas magdalenas no suponen ningún riesgo para los consumidores que pueden tomar leche sin problemas en su dieta.

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¿Qué son los casos de éxito?

¿Las etiquetas nutricionales ayudan a mantener mejores hábitos?

¿Las etiquetas nutricionales ayudan a mantener mejores hábitos? 1024 585 Centro Obefis

Las etiquetas nutricionales podrían ayudar a motivar a las personas a comer de manera más saludable, según una nueva investigación española que demuestra un vínculo entre el uso de etiquetas y la ingesta de frutas, verduras y pescado.

La investigación dirigida por un grupo de científicos de la universidad Miguel Hernández de Alicante, encuestó a más de mil estudiantes universitarios sobre el uso de etiquetas nutricionales y su consumo dietético.

Los autores de esta investigación revelan que aquellos que usan en su vida diaria las etiquetas nutricionales tenían una adhesión más cercana a una dieta mediterránea en comparación con aquellos que no usaban el etiquetado.

También se encontró que los usuarios de etiquetas nutricionales tienen mayor consumo de frutas, verduras y pescados y menos ingesta de carne que los que no usaban el etiquetado, dijo el equipo de investigación dirigido por la profesora Manuela García-de-la-Hera. Según el equipo, las principales razones para usar las etiquetas de nutrición indicadas por los participantes se relacionaron con la salud o para seguir una dieta saludable y para perder y/o controlar el peso. Además, los no usuarios de etiquetas lo hicieron principalmente porque no tenían suficiente tiempo o simplemente no estaba interesados, dijo el equipo.

“En nuestro estudio, la proporción de usuarios de etiquetas nutricionales fue moderada, incluso considerando que los participantes eran estudiantes de ciencias de la salud”, dijeron los investigadores, señalando que la población del estudio y el hecho de que los estudiantes participaron voluntariamente pueden haber creado algún sesgo de respuesta.
La directora de la investigación Manuela García-de-la-Hera y su equipo dijeron que las etiquetas nutricionales tienen el potencial de impulsar dietas más saludables; sin embargo, la falta de investigación sobre estrategias para motivar a las personas a leer las etiquetas nutricionales, mejorar sus opciones de alimentos y aumentar su conocimiento nutricional, significa que más estudios enfocados en este tema son obligatorios.
Teniendo en cuenta que miles de alimentos encontrados en mercados habituales tienen cantidades muy elevadas de aditivos y sobre todo de azúcar añadido como podéis encontrar en este artículo haciendo clic aquí.

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¿Qué son los casos de éxito?

Comer ultraprocesados eleva el riesgo de muerte

Comer ultraprocesados eleva el riesgo de muerte 2560 1486 Centro Obefis

Un estudio liderado por investigadores españoles revela que ingerir alimentos ultraprocesados en más de cuatro comidas al día eleva la probabilidad de morir de cáncer o enfermedades cardiovasculares en un 62 %.

El consumo de alimentos ultraprocesados prácticamente se ha triplicado entre 1990 y 2010 en todo el mundo.

Y de la misma forma ha crecido el estudio científico que analiza el impacto que este tipo de alimentos tienen sobre la salud. Ahora, un nuevo estudio realizado durante 15 años con cerca de 20.000 voluntarios establece que una mayor ingesta de comida «basura» (más de cuatro porciones diarias) aumenta un 62 % el riesgo de mortalidad por todas las causas, entre las que están el cáncer o las enfermedades cardiovasculares entre otras. Además, por cada ración adicional, la probabilidad aumenta un 18 % de forma independiente de otras causas.

«El estudio muestra que los alimentos ultraprocesados aumentan fuertemente el riesgo de mortalidad prematura con una fuerte relación dosis-respuesta», asegura Miguel A. Martínez-González, investigador del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) e investigador principal del trabajo que se publica en la revista The British Medical Journal. «En el análisis, que tiene en cuenta todos los factores para que sean independientes, como si son sedentarios, fumadores, etcétera, se observa un aumento del riesgo de mortalidad de un 62 % en términos relativos para la población que consume cuatro raciones diarias frente a los que consumían menos de dos», aclara el autor.

El equipo científico ha clasificado el consumo en cuatro categorías: baja, media-baja, media-alta y alta, en función de la cantidad de este tipo de alimentos que ingerían. La afectación se produce, en mayor medida, sobre la mortalidad cardiovascular. De esta forma, el estudio ha observado que los participantes que tenían un alto consumo de comida basura, también tendían a tener un índice de masa corporal (IMC) más alto, es decir, mayor tasa de sobrepeso y obesidad. Además, tendían a ser fumadores, historia familiar de enfermedad cardiovascular, de cáncer, de diabetes, de hipertensión y de hipercolesterolemia, así como presencia de patología cardiovascular y depresión. Pero también a tener educación universitaria superior.

MÁS HORAS FRENTE AL TELEVISOR

En cuanto a hábitos de vida, el grupo que más consume ultraprocesados pasa más tiempo viendo la televisión, come más entre horas y tiene más tendencia a ser sedentario, a echar la siesta, y a tener una alimentación con más consumo de grasa, pero con menor cantidad de proteína y carbohidratos.

Según establecen los resultados del estudio, parece que la adherencia a la dieta mediterránea tiende a ser progresivamente menor en las categorías que más ultraprocesados consumen, es decir, cuanto más alta la ingesta de alimentos ultraprocesados, menor es la adopción de la dieta mediterránea.

Para el estudio, el consumo de ultraprocesados se ha evaluado a través de un cuestionario de frecuencia en función de su grado de procesamiento siguiendo la clasificación NOVA, que determina que los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas a partir de ingredientes refinados (azúcar, almidones, aceites vegetales, sal) o sintetizados (grasas trans, proteína hidrolizada, aditivos), y no contienen ningún alimento entero reconocible. Si un producto tiene más de cinco ingredientes, probablemente sea ultraprocesado.

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Comer más alimentos ultraprocesados ​​puede acortar la vida

Comer más alimentos ultraprocesados ​​puede acortar la vida 2560 1707 Centro Obefis

¿Necesitas otra razón para controlar tu consumo de alimentos ultraprocesados? Reducir sus cantidades podría ayudarte a vivir más tiempo.

En un estudio observacional publicado en línea el 11 de febrero de 2019, por JAMA Internal Medicine , casi 45.000 adultos de 45 años o más completaron varias evaluaciones dietéticas durante un período de dos años. En promedio, los alimentos ultraprocesados ​​constituían aproximadamente el 15 % de su dieta diaria, medida en gramos.

Los alimentos ultraprocesados ​​se definieron como alimentos listos para comer y para microondas, como pan, cereales para el desayuno, fideos instantáneos, nuggets de pollo o pescado, barras de chocolate y dulces, papas fritas y bebidas endulzadas artificialmente.

Después de nueve años, los investigadores encontraron una conexión estadística directa entre una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados ​​y un mayor riesgo de muerte prematura por todas las causas, especialmente los cánceres y las enfermedades cardiovasculares.

Varios factores podrían explicar la conexión, según los investigadores.

Los alimentos ultraprocesados ​​a menudo tienen menos nutrientes que los alimentos no procesados ​​y contienen cantidades más altas de azúcar, sal, grasas saturadas y aditivos alimentarios, todos los cuales están asociados con un mayor riesgo de enfermedades crónicas.

Además de reducir el consumo de alimentos procesados, los investigadores sugirieron que las personas lean las etiquetas de los alimentos cuando compren y elijan productos con una lista más corta de ingredientes y pocos o ningún aditivo.

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Salud humana de los alimentos y la agricultura ecológica

Salud humana de los alimentos y la agricultura ecológica 2560 1438 Centro Obefis

Un estudio publicado en la revista Environmental Health resume las evidencias científicas existentes sobre el impacto del consumo de alimentos ecológicos en la salud humana.

Compara la producción de alimentos ecológicos contra los convencionales respecto a diferentes parámetros importantes para la salud humana.

La conclusión del estudio es que «la producción de alimentos ecológicos tiene varios beneficios documentados y potenciales para la salud humana». Un ejemplo es que «el consumo de alimentos ecológicos puede reducir el riesgo de enfermedades alérgicas, y de sobrepeso y obesidad».

Se detalla también que las frutas y verduras ecológicas tienen «contenidos moderadamente más altos de compuestos fenólicos» y que en cereales ecológicos es «probable que haya un menor contenido de cadmio».

La producción de alimentos ecológicos (orgánicos, según la denominación anglosajona) «tiene muchos beneficios documentados y potenciales para la salud humana, y una aplicación más amplia de estos métodos de producción también en la agricultura convencional, por ejemplo, en el manejo integrado de plagas, probablemente beneficie la salud humana».

Esta es la principal y más rotunda conclusión de un estudio científico internacional encabezado por Axel Mie, profesor del departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Instituto Karolinska (Suecia), los resultados del cual han sido publicados en la revista Environmental Health (edición del 27 de octubre de 2017).

Los autores de este estudio han revisado más de 200 investigaciones científicas, llevadas a cabo en las últimas décadas por todo el mundo, en las que se analizaron los alimentos de producción ecológica en comparación con los procedentes de agricultura y ganadería intensiva o tradicional. Los resultados que se muestran a la mayoría de estos estudios indican que «el consumo de alimentos ecológicos puede reducir el riesgo de enfermedades alérgicas; y de sobrepeso y obesidad», aunque reconocen que se tendrían que llevar a cabo más estudios epidemiológicos en humanos para cuantificar estos resultados.

En experimentos con animales, los autores destacan que hay numerosos estudios que sugieren que «el crecimiento y el desarrollo se ven afectados por el tipo de alimentación cuando se comparan los piensos compuestos de manera idéntica a la producción ecológica o convencional». La menor utilización de productos químicos (fertilizantes, insecticidas y herbicidas) es uno de los elementos clave en favor de los productos ecológicos, indican los autores de esta revisión de estudios.

Para tener más información sobre este artículo de evidencia científica podéis hacer clic aquí.

Para saber más sobre otros artículos con evidencia científica clic aquí.

Información recopilada de (PAE) Producción Agroalimentaria Ecológica.

¿Qué son los alimentos procesados?

¿Qué son los alimentos procesados? 1707 2560 Centro Obefis

¿Qué son los alimentos procesados?

Son los alimentos tratados o modificados mediante algún proceso químico o físico con el fin de mejorar su conservación o sus características organolépticas como son: su sabor, su aroma, su textura, su color, entre otras cosas.

El alimento procesado hace que podamos disponer de muchos productos que no podríamos consumir si no fuese por esta técnica, que nos permite poder comprar alimentos de cualquier temporada en cualquier momento del año.

Muchos ejemplos de alimentos procesados son, por ejemplo, las carnes congeladas, alimentos enlatados como el pescado en conserva, las frutas, las verduras, etc.

Pero, ¿cuál es el principal problema de los alimentos procesados?

Su consumo en exceso, porque puede provocar un problema si quieres tener una alimentación saludable.

Por ejemplo, en los EE. UU. ya encontramos un dato que puede alarmarnos: estos alimentos procesados aparecen en la alimentación diaria en más de la mitad de todas las calorías consumidas por los estadounidenses.

Constituyen casi el 90 % del consumo de azúcar añadido en la «dieta» norteamericana.

Ciertos métodos de procesado pueden provocar la pérdida de determinados nutrientes en los alimentos, tales como: algunas vitaminas y minerales que se quedan en el agua de cocción o las partes del grano que se eliminan para elaborar las harinas, por ejemplo.

Las comidas procesadas también pueden contener mucha cantidad de azúcares añadidos y grasas en cantidades más elevadas que cualquier otro alimento que no esté procesado, que contienen sus propios azúcares y grasas naturales.

Información recopilada:

https://www.farmaceuticonline.com

http://www.doctissimo.com

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