Primavera y alimentación: conoce los beneficios de este dúo

Primavera y alimentación: conoce los beneficios de este dúo

Primavera y alimentación: conoce los beneficios de este dúo 2560 1707 Richard Vera
Primavera y alimentación: conoce los beneficios de este dúo

Primavera y alimentación: conoce los beneficios de este dúo

La primavera no solo cambia el paisaje; también cambia lo que nos pide el cuerpo. Días más largos, más luz, temperaturas suaves… y, casi sin darnos cuenta, apetece comer distinto. Si en invierno buscábamos platos calientes y contundentes, ahora el cuerpo parece decirnos “algo más ligero, por favor”. La clave está en acompañar el cambio de estación con una alimentación que nos siente bien y tenga sentido.

El cuerpo y la primavera

Aunque no siempre lo pensamos, nuestro organismo es bastante sensible a los cambios de estación. Con más horas de luz, solemos dormir mejor, nos movemos más y, en general, tenemos algo más de energía. Eso puede influir en el apetito: muchas personas notan que les apetecen comidas más frescas y menos pesadas.

Aquí es donde conviene escuchar al cuerpo… pero con criterio. No se trata de comer menos sin más, sino de ajustar lo que comemos a lo que realmente necesitamos.

Colores en los platos

La primavera trae una buena noticia: vuelven a aparecer frutas y verduras de temporada con más variedad y sabor. Y no, no es solo cuestión de que el plato quede bonito para una foto. Cuanto más color hay en tu alimentación, más variedad de nutrientes estás incluyendo.

Piensa en fresas, espárragos, guisantes, zanahorias nuevas, lechugas tiernas… Son alimentos más ligeros, ricos en agua y fibra, y ayudan a que las digestiones sean más cómodas. Además, suelen aportar vitaminas y antioxidantes que vienen muy bien en esta época en la que muchas personas notan cierto cansancio “raro” (la famosa astenia primaveral).

Un truco sencillo: intenta que en al menos una comida al día haya dos o tres colores diferentes en el plato. Sin obsesionarse, pero con intención.

Menos pesado no es sinónimo de menos nutritivo

Uno de los errores más comunes en esta época es pensar que “comer ligero” es comer poco o quitarse alimentos importantes. Y ahí empiezan los problemas: saltarse comidas, cenar solo una ensalada pobre o vivir a base de fruta no es buena idea.

Comer ligero puede ser tan sencillo como cambiar la forma de cocinar:

  • Más plancha, horno o vapor
  • Menos fritos o rebozados
  • Salsas más simples

Por ejemplo, una ensalada completa con legumbres, algo de proteína (huevo, pollo, pescado o tofu) y un buen aliño puede ser un plato perfecto. No se trata de eliminar, sino de equilibrar.

Hidratación: hábito clave

Con el aumento de la temperatura, aunque todavía no haga calor intenso, empezamos a perder más líquido. Y muchas veces no nos damos cuenta.

Beber agua sigue siendo la base, pero también puedes apoyarte en alimentos ricos en agua: frutas como sandía o fresas, verduras como pepino o tomate, o incluso cremas frías tipo gazpacho o salmorejo (cuando ya apetezcan).

Ojo con sustituir el agua por refrescos o zumos envasados “porque entran mejor”. Suelen aportar azúcares que no necesitamos y no hidratan igual.

Vida social: compatible con hábitos saludables

Con el buen tiempo, aumenta la vida social: terrazas, salidas, escapadas… y es normal que cambie la rutina. La buena noticia es que comer bien y disfrutar no son incompatibles.

Algunas ideas prácticas:

  • Compartir platos en lugar de pedir todo individual
  • Priorizar opciones a la plancha o al horno
  • No llegar con un hambre voraz (eso suele acabar en decisiones impulsivas)

Y, sobre todo, quitarse la culpa. Una comida diferente no arruina nada; lo que importa es el conjunto.

Escucha, flexibilidad y sentido común

Si hubiera que resumir la alimentación en primavera en tres palabras, serían estas: escucha, flexibilidad y sentido común.

Escuchar al cuerpo para adaptarse a lo que necesita. Flexibilidad para no caer en el todo o nada. Y sentido común para no dejarse llevar por modas o mensajes extremos.

No hace falta hacerlo perfecto. Basta con hacerlo suficientemente bien y, sobre todo, de una forma que encaje contigo y con tu día a día.

Porque al final, igual que la primavera no llega de golpe sino poco a poco, los cambios en la alimentación que realmente funcionan también son así: progresivos, naturales y sostenibles.

Pulsa aquí para conocer más ejercicios físicos para practicar

¿Quieres ver más artículos?

Síguenos en nuestras redes sociales:

Facebook

Instagram

Youtube

Twitter

Solicitud de cita


    No es fácil conseguir lo que has venido buscando, pero por algo se empieza.

      Centro de adelgazamiento en Madrid

      Centro Obefis S. L., centro de adelgazamiento en Madrid con más de 37 años de experiencia en su especialidad. Ubicados en 4 localidades diferentes, contamos con más de 12.000 casos de éxito de adelgazamiento y mantenimiento.